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Tomás Gómez Bueno, miembro de la Iglesia Pentecostal de la Luz, comunicador evangélico de larga tradición, productor de programas y revistas para las Asambleas de Dios y profesor de comunicación de la Universidad Nacional Evangélica, ha publicado el libro "G12: Un salto al vacío", la primera respuesta organizada y frontal contra el movimiento de César Castellanos.
En este libro cuestiona profunda y frontalmente el movimiento de células G12 alegando que está maquillado de modernidad y llega a animar viejas herejías que siguen la línea gnóstica hasta formularse en la corriente actual de la Nueva Era, y se presenta con la etiqueta del desarrollo del potencial, técnicas de relación, sanidad interior y otras novedades subjectivas que dilatan el yo y promueven el confort interno.
Tomás Gómez Bueno enfoca críticamente al llamado movimiento G12, indicando que pretende ser validado como un movimiento que viene a despertar congregaciones de su letargo. "Los avivamientos históricos no tienen secretos ni nada que ocultar. Las herejías, como si fueran su sello de marca, surgen siempre de los sueños y fantasías megalómanas de un iluminado que descubre las cosas que se 'le olvidaron a Dios'. Son siempre novedades sincréticas envueltas en prácticas sospechosas y oscuras", refiere el autor del libro.
Añade que vemos con asombro "cómo en los últimos años la iglesia evangélica flota sin ninguna reacción significativa en medio de un ambiente permisivo y de amplia tolerancia". Casi sin que se haya percibido, dice Gómez Bueno, "hoy tenemos una iglesia evangélica carente de discernimiento y en extremo vulnerable a las corrientes esotéricas que se mueven en su entorno".
Tomás Gómez Bueno hizo una investigación en torno a las reacciones que en otros países se ha producido por parte de las iglesias evangélicas frente al G12, y establece que este movimiento "promueve sutilmente un estilo de vida reflejado en la visión del éxito rápido y fácil y de un crecimiento rápido y milagroso de la iglesia, a través de una supuesta revelación de Dios recibida por el líder del G12, César Castellanos". Indica el documento que Castellanos sueña con tener la mayor iglesia del mundo haciendo cualquier cosa para promoverse como líder mundial interdenominacional.
Este comunicadorde las Asambleas de Dios del Brasil apunta que el G12 no es un grupo evangélico serio: "No trabaja para el bien común del evangelio ni para la unidad con las otras iglesias existentes. Se trata de una organización herética que intenta tomar miembros de las iglesias ya constituidas con fines declaradamente financieros".
La mesa directiva de la Convención acusa al G12 de promover la confusión y el desorden de la vida litúrgica, alegando que "son prácticas semejantes a las usadas por el espiritismo, permitiendo que los particpantes tornen sus cultos en una verdadera confusión, donde la decencia y el orden no existen, además de quitar la verdadera adoración de Dios. -Fuente: http://www.ministros.org/noticias -Foto: Internet |